El crecimiento de sistemas RIS/PACS en la nube, la interconexión de dispositivos médicos y la circulación constante de datos clínicos, convierten hoy a los servicios de radiología en objetivos cada vez más atractivos para ataques informáticos. Y a diferencia de otras industrias, aquí el impacto no es solo económico, también puede afectar directamente la continuidad clínica.
Según Demetri Giannikopoulos, director de innovación en Rad AI, líder en soluciones de IA generativa para radiología, muchas están diseñadas pensando en la seguridad.
"La oportunidad en la nube y la IA ahora mismo, desde una perspectiva de seguridad, es que si tienes al socio adecuado, tienes la posibilidad de reducir tu exposición" ITN Online. (2024). Mitigating cyber risk in medical imaging. Imaging Technology News.
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La radiología es una de las especialidades más digitalizadas de la medicina. Cada estudio depende de plataformas en la nube que almacenan, procesan y comparten imágenes de alta complejidad.
Cuando esa infraestructura falla o es vulnerada, el efecto es inmediato con situaciones que pueden comprometer los flujos de trabajo, causar retraso en lecturas, pérdida temporal de estudios y riesgos de privacidad en datos.
Según el National Institute of Standards and Technology (NIST), los sistemas de salud enfrentan un desafío particular.
“Las organizaciones deben equilibrar el acceso rápido a los datos con controles de seguridad sólidos, porque la disponibilidad y la protección son críticos para la operatividad digital.” National Institute of Standards and Technology (NIST). (2022). Cybersecurity considerations for healthcare systems.
Existe una percepción equivocada de que las plataformas en la nube son inseguras, la evidencia muestra lo contrario. Los mayores incidentes de ciberseguridad suelen originarse por errores propios de las instituciones al tener infraestructura local desactualizada, sistemas sin monitoreo constante, falta de protocolos de respuesta y accesos no controlados.
Las instituciones clínicas que migran a ecosistemas modernos con arquitectura segura en la nube como Aquila o Aquila + implementando soporte continuo y protocolos de protección, reducen significativamente su margen de riesgo cibernético.
Con el tiempo se ha asumido que proteger sistemas implica volverlos más lentos o restrictivos, sin embargo, la radiología moderna demuestra que la seguridad bien diseñada mejora la confianza operativa de cada diagnóstico.
Actualmente plataformas en la nube como Aquila + permiten integrar infraestructura cloud y estándares de seguridad sólidos en sus servicios para operar sin fricciones técnicas, manteniendo la protección de datos como prioridad estructural y no como un accesorio.
Los servicios que invierten hoy en seguridad, monitoreo y arquitectura escalable no solo se protegen; se posicionan como operaciones confiables y sostenibles en el tiempo. La radiología del futuro no será sólo más rápida o más precisa, será más segura.
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Porque depende de sistemas altamente digitalizados que almacenan y transmiten grandes volúmenes de imágenes clínicas y datos sensibles. La interconexión de equipos, servidores y plataformas en la nube amplía la superficie de riesgo si no existen protocolos de seguridad adecuados.
La caída de sistemas RIS/PACS o la pérdida de acceso a estudios puede retrasar diagnósticos, reprogramar procedimientos y detener flujos de trabajo clínicos.
Las plataformas en la nube bien implementadas suelen ofrecer niveles de protección superiores a muchos sistemas locales, gracias a monitoreo continuo, actualizaciones automáticas y arquitectura de seguridad especializada. El riesgo suele estar en implementaciones desactualizadas o sin gestión preventiva.
Control de accesos, monitoreo en tiempo real, respaldo automático de datos, protocolos de recuperación ante incidentes, actualizaciones permanentes y capacitación del personal.
Integra infraestructura con estándares de seguridad en la nube, continuidad operativa y monitoreo preventivo. Esto reduce riesgos, mantiene disponibilidad de estudios y protege la información clínica sin afectar la velocidad de trabajo del equipo médico.